El Agradecimiento es el marco de la transformación

Se ha puesto muy de moda decir que debemos de agradecer, a Dios, la vida, el universo, a la tía lejana que te dijo feliz cumpleaños. Si me preguntas, todo empieza cuando en tu casa de niño te dicen, “dile gracias a…”. Desde muy chicos, nos enseñan que agradecer es algo de buena educación y etiqueta social, es agradable. Pero si lo pensamos bien,

¿Cuántas de esas veces de verdad queríamos agradecer?

Porque claro que hubo muchas ocasiones en las que dar las gracias salió natural y genuino, y hubo otras tantas donde salió entre dientes con la sonrisa forzada, ¿ya te vas acordando?

Quiero platicarte de lo que se trata el agradecimiento que nace en el corazón y de como este agradecimiento cambia la forma en la que ves la vida, a los demás y a ti mism@.

Para mi comenzó dándome cuenta que yo no era más que una herramienta en mi entorno, lavando los trastes, limpiando el piso, cuidando al niño, haciendo de comer y trabajando tiempo completo. Fuera de esas actividades no existía, era escapar constantemente de mi realidad, película tras película y navegando redes sociales. Mi ignorancia me asfixió de lo grande que se hizo, mi rechazo por aceptarme y conocerme me hizo sentir en el borde de la terraza de aquel departamento que me hacía sentir atrapada sumándole la pandemia.

No sería lo que soy hoy de no estar dispuesta a sentir lo que mi vida ha desarrollado para mi. Es de valientes vivir y sentir la vida tal como es, estar dispuestos a transformarnos y transformar nuestra realidad es excepcional.

Si pusiste atención, acabas de darte cuenta de que agradezco inclusive lo que en su momento percibí como algo muy difícil, pero que ahora me da la oportunidad de cumplir mi propósito de guiar a los demás a través de experiencias como las mías (mi propósito)

 

El agradecimiento es una decisión, porque para lograrlo debes conscientemente apreciar lo que tienes y eres, es darte el permiso de abrazar (hacer paz) con lo que sea que sientas, lo que sucede y ponernos en la disposición de ser dirigidos a nuestro propósito. De soltar el supuesto control de como debería ser nuestro camino, dejar de criticarnos, exigirnos, fingir o negar lo que somos y donde estamos.

La queja engrandece el problema, nos quita nuestra fuerza y poder, empujando las soluciones a que sean inalcanzables, porque peleamos como niños que no les compraron el dulce, no los dejaron desvelarse o no pueden correr con tijeras. Todos seguimos sintiendo en ese nivel las cosas pero las cambiamos de contexto, “le dan el ascenso a quien sea menos a mi”, “nunca se fijará en mi”, “jamás podré tener eso”. ¿Suena familiar?

 

Como mensajera, te dejo esto, confío en que necesitabas leerlo:

  • Abraza la aventura que es la vida, agradece sus sorpresas, que si te tropiezas, te caes o te rompes la madre, es porque algo te enseña esa sensación o situación. Que si encuentras un oasis, vas a disfrutar al máximo todo lo que tiene que ofrecer y continuarás tu camino cuando sea momento. No te aferres, todo en la vida tiene temporadas y no te queda nada bien dejarte el abrigo a 40 grados.

  • Acepta que existes, agradece que estás vivo, que es tu vida la que se desarrolla (no que te está atacando). Por más gris que se vea el día tu siempre puedes pintarlo del color que quieras.

  • Contempla que todo aquello que vives es para tu mayor bien, que si sigues aquí es porque cumples un propósito (aunque aún no sepas cuál es) y todos estamos esperando que sueltes lo que no te sirve y hagas espacio para ser tu mejor versión

 

Cuéntame, ¿Qué mensaje es para ti?

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